lunes, 15 de octubre de 2018

Espiritualidades y resistencias contextuales frente a las violencias globales



AH-Ibero | La Ibero y su participación en la Olimpiada Cultural en México 1968


El 12 de octubre de 1968 se inauguraron los Juegos de la XIX Olimpiada ocurrida en México. A cincuenta años de la justa deportiva, compartimos información sobre la participación de la Ibero en su Olimpiada Cultural.

La Ibero y su participación en la Olimpiada Cultural Juegos de la XIX Olimpiada México 1968

“…la amplitud del Programa Cultural lleva consigo el trasladar a un plano de igualdad a todos los participantes, pon encima de victorias o derrotas [ya que] la cultura es el ámbito donde los hombres pueden entenderse mejor.”

Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada

Los Juegos de la XIX Olimpiada fueron singulares por diversos motivos. Fueron los primeros transmitidos televisivamente a color, tuvieron una impresionante cobertura mediática que garantizó su difusión mundial y en ellos también se utilizó la pista de tartán por primera vez. Su singularidad incluye también momentos controversiales como la propaganda contraria a que la Ciudad de México fuera sede de los Juegos debido a su altitud (2240 msnm) podría traer consecuencias negativas a los atletas, argumento que fue desestimado gracias a las mediciones realizados en las Semanas Deportivas Internacionales de 1965 y 1967. La revocación de la invitación a Sudáfrica frente al boicot de países africanos y el Bloque comunista del Este ante la participación de un país donde el apartheid era legal. Y, durante las competencias, el Saludo del Poder Negro realizado en la premiación de los 200 metros por los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos como protesta frente al racismo estadounidense.

Pero el sello absolutamente distintivo de los Juegos acaecidos en México es la Olimpiada Cultural propuesta por el Comité Organizador, dirigido por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, que logró un programa cultural sin precedente que, vinculado a una original y poderosa identidad gráfica los dotó de un discurso olímpico propio.

“Según Pedro Ramírez Vázquez el diseño gráfico moderno en México nació con los juegos olímpicos de 1968. […] El comité organizador recurrió a dos expedientes: de una parte organizar un equipo de trabajo con los maestros y alumnos de la única escuela de diseño gráfico en la ciudad de México de ese entonces (la de la Universidad Iberoamericana); por otro lado, se recurrió a las relaciones personales de los miembros del comité para reclutar un equipo de diseñadores extranjeros jóvenes que en ese momento gozaban de un prestigio incipiente por su trabajo.”[1]

El programa de la Olimpiada Cultural convocó artistas plásticos, poetas, dramaturgos, músicos, bailarines, escultores y cineastas que presentaron una relectura de los Juegos, logrando el diálogo entre países, deporte y cultura a través de muy diversos eventos que tuvieron lugar a lo largo de todo el año. Se articuló en veinte grandes temas, algunos de los cuales fueron el marco para propuestas y actividades en varias sedes que multiplicaron la participación y el alcance de las propuestas mexicanas gracias al trabajo conjunto de instancias públicas y privadas. De los veinte puntos del Programa Cultural el Comité Organizador participó en 17, mientras que en los otros tres participaron instituciones independientes de él[2]. La Ibero, la UNAM y el IPN fueron algunas de las instituciones de educación superior que participaron en el programa de la Olimpiada Cultural.

El caso de la Ibero se explica tanto por la pertinencia y calidad de sus programas y entidades académicas como la Escuela de Diseño y el de su Laboratorio Museográfico, y por la trayectoria profesional y el reconocimiento de algunos de sus profesores, quienes estaban profundamente involucrados en los Juegos y en su Olimpiada Cultural como Mathias Goeritz, director de las Escuelas de Artes Plásticas y Diseño Industrial a principios de la década de los sesenta[3], y responsable de la coordinación y creación del corredor escultórico de la Ruta de la Amistad, o el arquitecto Manuel Villazón Vázquez, integrante del equipo que diseñó el logotipo y la identidad olímpica.

Entre las primeras noticias publicadas dentro de los medios impresos de la Ibero la Gaceta uia de agosto de 1967 anunció la colaboración de la Escuela de Diseño en la preparación de las Olimpiadas bajo la dirección del arquitecto Manuel Villazón Vázquez, en ese momento director de dicha Escuela:

“Lo importante no es ver el nombre de la UIA aparecer con frecuencia en letras de molde sino la intervención de profesores y alumnos, conforme a la finalidad de la carrera, una renovación en diversas ramas de la producción industrial y en la actividad artesanal de México.
 El Diseño obedece a un criterio de que en la manufactura de productos con temas olímpicos se utilice el estilo mexicano pero no el aztequismo, sino que se proyecte la imagen del México moderno que basa su estilo en sus propias tradiciones.
La participación del Arq. Villazón y su equipo de la UIA en el Comité Olímpico imprimirá un sello auténticamente mexicano a la gran ciudad, y reemplazará los anuncios comerciales con artísticos mensajes de paz y de fraternidad universal.”[4]

Unos meses después, en febrero de 1968 se comunicaba la inclusión de la exposición Joyas Pictóricas de México (s. XVI-XIX), Colecciones Particulares presentada por el Laboratorio Museográfico de la Universidad Iberoamericana dentro del Programa oficial de la Olimpiada Cultural.

“PROGRAMA CULTURAL DE LA XIX OLIMPIADA. LA UIA PARTICIPA EN LA OLIMPIADA CULTURAL.
El Comité Organizador de los XIX Juegos Olímpicos ha incluido en su programa cultural una exposición de “Joyas Pictóricas de México (s. XVI-XIX), Colecciones Particulares”, cuya organización ha sido confiada al Laboratorio Museográfico de la Universidad Iberoamericana.
La exposición que ya figura en la Guía Olímpica tendrá lugar del 23 de septiembre al 8 de noviembre.”[5]

El Laboratorio Museográfico nació en 1966 como una iniciativa impulsada por el doctor Felipe Pardinas Illanes, S.J., fundador de la Escuela de Historia del Arte de la Ibero, quien consideraba necesario vincular teoría y práctica para generar proyectos que incidieran a favor de la comunidad.[6]

Sobre el Laboratorio, y con ocasión de su exposición para la Olimpiada Cultural, el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez escribió:

“País de profunda inquietud investigadora, México ha sabido reunir en importantes museos el acervo considerable que le han legado el pasado y las dos principales raíces de su estirpe. En ellos, cuidadosamente catalogadas para cultura y solaz de propios y extraños, están el arte misto de la colonia y las impetuosas manifestaciones del mexicano moderno.
En esta trascendental labor adquiere singular importancia la función de un laboratorio museográfico como el de la Universidad Iberoamericana que refleja el interés del estudiantado por una ciencia que también es un arte.”[7]

Joyas Pictóricas de México fue una de las exposiciones realizadas dentro del renglón titulado Obras selectas del Arte Mundial de la Olimpiada Cultural. Fue montada en el museo del Laboratorio en las instalaciones de la Universidad por alumnas de la Ibero que habían cursado la clase de museografía con Mario Vázquez Ruvalcaba, director museográfico del Museo Nacional de Antropología e Historia.[8]

El proyecto recibió el apoyo de coleccionistas particulares e instituciones como Condumex, el Instituto Mexicano del Seguro Social, Kodak Mexicana y, naturalmente, el Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada, entre otros. Fue asistido por importantes profesionistas y académicos como la maestra Beatriz de la Fuente, el doctor Justino Fernández, ambos historiadores del arte, y el arquitecto Jesús Virchez, quien también participó en el diseño de los veinte íconos deportivos de la identidad olímpica.

Joyas Pictóricas de México presentó un conjunto de pinturas que abarcó desde el siglo XVI hasta el XIX que fueron generosamente prestadas por coleccionistas privados, lo que fue sumamente interesante, ya que muchas de ellas eran desconocidas y fueron expuestas en la Ibero por primera vez. En palabras de Justino Fernández el título de la muestra “es adecuado al conjunto en el que se encuentran algunas obras que son verdaderos diamantes y otras que rodeándolas componen un acervo digno de cualquier museo, y, desde luego, de la Olimpiada Cultural 1968.”[9]

Las obras seleccionadas fueron creadas por maestros como Simón Pereyns, Baltasar Echave Ibía, Luis Lagarto, José de Alcíbar, Nicolás Rodríguez Juárez, José Agustín Arrieta, Pelegrín Clavé, Juan Cordero, José María Velasco y Conrad W. Chapman, por mencionar solo algunos, ya que la exposición contó con un total de 63 pinturas de grandes maestros y talleres, junto con obras de autor desconocido.

El discurso expositivo reivindicaba los valores de la pintura novohispana y decimonónica, lo que era una propuesta novedosa en una época en la que la historiografía nacional desdeñaba el pasado colonial y el romanticismo para privilegiar las raíces indígenas y la plástica revolucionaria. Congruente con la naturaleza del Laboratorio, el montaje experimentaba con técnicas museográficas, que buscaban el contacto entre el objeto y observador, y se transformaban en el vehículo perfecto entre el conocimiento erudito y el público asistente.

La estructura del montaje se articuló con mamparas que permitían hacer un recorrido cronológico de las pinturas. A cada siglo se le asignó un color distinto y cada obra fue enmarcada en un espacio individual para facilitar su apreciación. Se incluyeron materiales como yute de colores brillantes, típicamente mexicanos, para cubrir los pasillos de circulación y las mamparas expositivas, lo que dotaba al conjunto de un aspecto atractivo y original. Cabe destacar que los colores elegidos formaban parte del pantone utilizado para identificar los Monumentos de la Ruta Olímpica y dialogaban también con los íconos deportivos y culturales.[10]

La ceremonia inaugural fue presidida por el rector de la Universidad, el doctor Ernesto Meneses Morales, S.J., acompañado del Presidente del Patronato del Laboratorio Museográfico, Arturo Alonso, la Directora del mismo, María Luisa Ramírez Becerra, y el arquitecto José Nava Requesens, museógrafo de la muestra.

Joyas Pictóricas de México estuvo abierta al público por tres meses, durante los cuales se recibieron visitantes de diversas instituciones educativas, atletas y público general; se ofrecieron visitas guiadas y a grupos especiales y se tiene la noticia de la visita de Jesse Owens, medallista olímpico en atletismo en 1936.[11]

Así que la invitación hecha a los estudiantes de la Ibero que inició para colaborar formar parte del enorme contingente que atendería a los visitantes atraídos por los Juegos, se convirtió en una brillante oportunidad para colaborar en proyectos de gran envergadura y para compartir el trabajo académico construido entre alumnos y profesores con el mundo entero.

“EL COMITÉ OLÍMPICO SOLICITA CHOFERES
Para atender a atletas y turistas que visiten la capital con motivo de las Olimpiadas el Comité Olímpico solicita jóvenes dispuestos a prestar oficios de choferes en esa temporada.
Todos los servicios serán bien retribuidos; los alumnos que acepten esta oferta pueden inscribirse en la Secretaría General con la Srita. Pilar Gómez Robredo.”[12]

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1.       Ariel Rodríguez Kuri. “Hacia México 68. Pedro Ramírez Vázquez y el proyecto olímpico” en Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales, México, Instituto Mora, no. 56, abril-junio 2003.
2.       Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada, México 68, México 1969, v. II, p. 272.
3.       Ana Torres Arroyo. “La neo-Bauhaus: Mathias Goeritz en la Universidad Iberoamericana” en Nierika Revista de Estudios de Arte, Año 2, No. 3, enero-junio 2013, pp. 110-113.
4.       Gaceta uia. Información interna de la Universidad Iberoamericana, Año 1, Vol. 1, Núm. 7, agosto de 1967, p. 6.
5.       Gaceta uia. Información interna de la Universidad Iberoamericana, Vol. II, Núm. 11, 15 de febrero de 1968, p. 6
6.       Cristina García Hallatt. “Enseñanzas de Felipe Pardinas” en en Nierika. Revista de estudios de arte, Universidad Iberoamericana, Número 2, Año 1, Suplemento especial, pp. 73-80.
7.       Programa Cultural de la XIX Olimpiada. Joyas Pictóricas de México. México, Laboratorio Museográfico, Universidad Iberoamericana, 1968, p. 3.
8.       Entrevista escrita con María Antonieta Graf Graf y María del Carmen Hernández Torres, integrantes del Laboratorio Museográfico. 8 de julio de 2018.
9.       Justino Fernández. “Introducción” en Programa Cultural de la XIX Olimpiada. Joyas Pictóricas de México. México, Laboratorio Museográfico, Universidad Iberoamericana, 1968, p. 7.
10.   Op. Cit., Entrevista escrita con María Antonieta Graf Graf…
11.   Íbid.
12.   Op. Cit., Gaceta uia., Vol. II, Núm. 11, 15 de febrero de 1968, p. 6.




[1] Ariel Rodríguez Kuri. “Hacia México 68. Pedro Ramírez Vázquez y el proyecto olímpico” en Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales, México, Instituto Mora, no. 56, abril-junio 2003.
[2] Comité Organizador de los Juegos de la XIX Olimpiada, México 68, México 1969, v. II, p. 272.
[3] Ana Torres Arroyo. “La neo-Bauhaus: Mathias Goeritz en la Universidad Iberoamericana” en Nierika Revista de Estudios de Arte, Año 2, No. 3, enero-junio 2013, pp. 110-113.
[4] Gaceta uia. Información interna de la Universidad Iberoamericana, Año 1, Vol. 1, Núm. 7, agosto de 1967, p. 6.
[5] Gaceta uia. Información interna de la Universidad Iberoamericana, Vol. II, Núm. 11, 15 de febrero de 1968, p. 6
[6] Cristina García Hallatt. “Enseñanzas de Felipe Pardinas” en en Nierika. Revista de estudios de arte, Universidad Iberoamericana, Número 2, Año 1, Suplemento especial, pp. 73-80.
[7] Programa Cultural de la XIX Olimpiada. Joyas Pictóricas de México. México, Laboratorio Museográfico, Universidad Iberoamericana, 1968, p. 3.
[8] Entrevista escrita con María Antonieta Graf Graf y María del Carmen Hernández Torres, integrantes del Laboratorio Museográfico. 8 de julio de 2018.
[9] Justino Fernández. “Introducción” en Programa Cultural de la XIX Olimpiada. Joyas Pictóricas de México. México, Laboratorio Museográfico, Universidad Iberoamericana, 1968, p. 7.
[10] Op. Cit., Entrevista escrita con María Antonieta Graf Graf…
[11] Íbid.
[12] Op. Cit., Gaceta uia., Vol. II, Núm. 11, 15 de febrero de 1968, p. 6.

Mtra. Cecilia Sandoval Macías
UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA CIUDAD DE MÉXICO
Biblioteca Francisco Xavier Clavigero
Archivo Histórico