Muy
estimado señor
Rector Dr. José Morales Orozco, distinguidos miembros del presídium y de la comunidad universitaria, estimados alumnos de la generación Primavera
2010 que hoy se gradúa, señoras y
señores:
Agradezco
mucho la distinción que me ha hecho el señor Rector
de hablar ante ustedes y lo hago por el cariño y agradecimiento que le tengo a
la Universidad.
También por la insistencia del Padre
Morales, creo que me lo pidió durante los últimos cuatro años y se me acabaron
los pretextos para no aceptar… Dar discursos me cuesta muchísimo trabajo, y
créanme que llevo mes y medio con la angustia de este momento. Soy exalumna formada
en la licenciatura de Historia. Ingresé
a la UIA hace 36 años y nunca me fui. La Ibero me dio mucho de lo que soy y siempre le estaré agradecida y en deuda.
Me enseñó a pensar, a resolver problemas, a
tener un mundo más amplio, a ser responsable y a conocer y compartir mis
talentos, a comprometerme a fondo con
los demás, a ser tolerante. Mis maestros se convirtieron en mis amigos, mis
colegas y mis acompañantes en la vida. En
la Ibero siempre me he sentido en mi casa, sobre todo porque comparto sus
valores de excelencia académica y de compromiso con los demás.
Hoy, queridos estudiantes, deben de sentirse
muy satisfechos y muy contentos. Este es, sin lugar a dudas, uno de los días
más felices para ustedes y sus familias. Ustedes, alumnos, han cumplido un
ciclo muy importante y se encuentran listos para recorrer y experimentar nuevos
mundos. Para ustedes, padres de familia, significa darles a sus hijos una de
las mejores herencias: una buena educación en una universidad de excelencia como lo es la IBERO.
Quiero felicitar especialmente a los nueve
jóvenes que hoy se gradúan del programa Construyendo
Puentes, programa de transición a la vida adulta para jóvenes con
discapacidad intelectual, gracias al cual hoy oficialmente se integran a la
vida productiva y comunitaria. Muchas Felicidades a ellos y a sus familiares.
Hoy es un día muy especial, terminan sus años básicos de estudios y se
enfrentan a su futuro como adultos independientes y maduros. No tengan miedo,
salgan confiados a ese mundo que los espera... y permítanme compartirles seis reflexiones que espero les sirvan para salir al mundo real que
los espera:
1. Descubran lo que les apasiona
2. Aprovechen las oportunidades que la vida
les ofrece
3. Pongan su corazón en las cosas que valen la
pena
4. Valoren su tiempo
5. No olviden que México los necesita
6. Recuerden siempre los ideales de la
Universidad
1.
Descubran lo que les apasiona
Descubran qué es lo que les apasiona. Eso que
les gusta hacer y que les sale bien. Eso en donde podrían estar toda su vida.
Hoy tal vez muchos de ustedes no lo tengan muy claro. No se den por vencidos, ya lo descubrirán.
Los que ya lo saben tienen mucha suerte. Sean perseverantes en ello.
Sueñen a lo grande con proyectos que los trasciendan. Aunque hoy los sientan
lejanos, tengan la seguridad de que tarde o temprano sus proyectos serán
realidad.
Una
vez soñé con ser arqueóloga, con hacer accesible el conocimiento a un gran
público, con ayudar a divulgar lo que
somos: un país rico en cultura y una civilización primigenia con una identidad
propia y única. Hace 18 años que la vida me dio la oportunidad de trabajar en
el proyecto de la revista Arqueología
Mexicana
y hace dos en la revista Relatos e Historias en México.**
2.
Aprovechen las oportunidades que la vida les ofrece
Muy pronto saldrán a la vida de trabajo. Sus
papás y sus profesores les han dicho estos años que son los más listos y lo
máximo, sin embargo, en sus primeros empleos, sean humildes y empiecen desde abajo, esto fortalece el carácter y les demuestra
que todavía tienen por delante mucho que aprender.
Es también muy importante elegir con quién
trabajan. La vida les irá ofreciendo la oportunidad de seguir teniendo a su alrededor maestros de la vida, aprovéchenlos.
Todas las experiencias que vayan teniendo les
servirán en la vida y llegará el momento en el que hagan sentido.
3. Pongan su corazón en las cosas que valen
la pena y lleven una vida austera
Vivimos, como dice Lipovetsky, en el imperio
de lo efímero, en la era del vacío, en el crepúsculo del deber, en las
sociedades de la abundancia y de consumo.
Vivimos rodeados de falsos mitos de felicidad que se han
convertido en los objetos primordiales de deseo: el éxito económico, el poder,
la fama, la perfección física, la posesión de objetos suntuosos…
Los tibetanos siempre han dicho que la
felicidad está en la ausencia de deseo
y no están equivocados, entre menos
cosas necesitamos y poseemos somos más libres y más felices.
Aspiren a una vida sencilla, austera… en donde pese más lo que son, que lo que tienen.
Donde pese más el bien que pueden hacer a su
alrededor, que la fama o la gloria por un puesto de trabajo.
En un México como el que nos ha tocado,
el vivir con dispendio y con lujo ofende
y duele a casi la mitad de la población que vive en situación de pobreza.
Vivan con austeridad en su casa, en la ropa que compran, en los coches que
usan, en los restaurantes que frecuentan y en el tipo de vacaciones que eligen.
Compartan parte de su patrimonio con los
demás, ayudando a los más necesitados
y si les es posible creando empleos.
¿Quienes
son los demás y los más necesitados?*Los ejemplos cercanos: la amiga divorciada
que no tiene para la colegiatura de sus hijos, la compañera de trabajo que no
tiene para cubrir esa quincena…
4.
Valoren su tiempo y su vida de pareja y de familia
Sólo tenemos una verdadera certeza en la
vida y es que nos vamos a morir, que
estamos en este mundo por un tiempo determinado. Por ello, nuestro tiempo es el bien más valioso que
tenemos y NO ES RENOVABLE
Tengan un balance entre el tiempo que le
dediquen al trabajo y el tiempo que dediquen
a disfrutar de la vida.
Siempre he pensado que el trabajo es una bendición de Dios. Hay que
hacerlo con dedicación y con fervor, y más si tenemos la fortuna de trabajar en
lo que nos gusta. El trabajo nos dignifica y nos hace útiles. Pero no hay que
trabajar compulsivamente, ni verlo
como un fin en sí mismo.
La mayoría de ustedes pronto tendrá pareja y formará una familia.
Denles tiempo y afecto.
Primero a su pareja, elíjanla bien, será quien
saque lo mejor de ustedes y con quien ojalá compartan el resto de su vida. No
se cansen de mostrarle su cariño todos los días, de darse tiempo juntos y
divertirse, divertirse muchísimo.
Luego vendrán los hijos…
Hoy vivimos otro mito: el de no les doy tanto
tiempo a mis hijos pero les doy tiempo de calidad. No es verdad. Busquen darles
tranquilidad económica. Llevando una
vida austera pero ingresando lo necesario para no tener angustias. Habrá temporadas
que tengan que trabajar muchas horas, pero no pierdan el objetivo, y
rectifiquen. Los años de niñez y adolescencia de sus hijos se pasan muy rápido.
Disfrútenlos.
Hagan el mayor número de comidas al día con
ellos, léanles cuentos, viajen con ellos.
Hay
dos datos importantísimos en este tema:
•El tiempo y el amor que se les da a los
niños hasta antes de los 7 años va en relación directa con su
capacidad de aprendizaje.
•El leer a los niños pequeños por las
noches tiene una relación directa con sus
hábitos de lectura y con su capacidad de comprensión de lo leído.
5.
México los necesita
Compartan su tiempo, sus talentos y su patrimonio para el beneficio del país.
México es uno de los países del mundo más
ricos en recursos y en patrimonio cultural y al mismo tiempo es un país con
grandes desigualdades. Tenemos un 10% de
la población que acumula el 40% del ingreso
y un 35% de la población que vive en niveles de pobreza. El contraste es
todavía mayor si valoramos oportunidades
y capacidades.
La economía no ha crecido al mismo ritmo de la
población y esto nos ha llevado a crisis recurrentes y a una mayor desigualdad
social.
Algo no está funcionando… No estamos haciendo
las cosas bien…
Hay una gran parte que sí está en sus manos hacer de manera personal.
·
Paguen
sus impuestos.
·
No
cedan a la corrupción ni sean parte de ella.
·
Cumplan
con las leyes y sean honestos. Ejerzan su derecho al voto y presionen para
tener mejores candidatos a
representantes populares y mejores capacidades en los gobernantes.
·
Queridos egresados, a ustedes les va a tocar esta responsabilidad.
Los sectores más capacitados del país no están
presentes en nuestros órganos de gobierno y de representación popular. Urge que
se organicen y participen directamente
a través de diversas formas de participación ciudadana.
México
no cambiará si ustedes no comparten su tiempo,
sus talentos y parte de sus recursos para el beneficio del bien común y se involucran conscientemente en
las diversas formas de participación política.
6.
Hagan suyos y recuerden siempre los
ideales de la UIA
Queridos egresados, muy pronto recibirán un
título de esta Universidad. Un título que lleva consigo el aval social que
reconoce a sus egresados como profesionistas cabalmente capacitados para
practicar lo que saben.
Aquí también han recibido algo que les será
fundamental en los momentos críticos, de lucha, de miedo, de fracaso, de
desilusión, de indecisión, que son parte del paquete de la vida.
Lo que les recordará quiénes son, dónde están,
y les ayudará a decidir hacia dónde
dirigirse…
Hablo del
Carisma de la Universidad, de esos principios básicos que la distinguen
de otras instituciones. Y de ese
carisma, rescato algunos preceptos
fundamentales, que espero les sirvan tanto como a mí a lo largo de los años, y
que serán como un faro a seguir en los momentos de oscuridad o de decisiones
difíciles.
El primero, el lema de esta Universidad: “La verdad nos hará libres”
Ustedes no se pueden imaginar las veces que me
lo he repetido a lo largo de estos años, sobre todo durante los tres que fui
diputada federal. Ante la corrupción, ante la irresponsabilidad, ante los
razonamientos irracionales, ante el miedo, ante las amenazas…
Muchos de los problemas que sufrimos en el
país se resolverían mucho más rápido y fácil si todos buscáramos desde el
inicio la verdad y la dijéramos con toda claridad. Búsquenla siempre, dentro de
sí mismos y en los demás. Hablen siempre con la verdad y exíjanla a su
alrededor en los medios y en la política.
El segundo principio, “Ser hombres y mujeres para los demás”.
Vayan por la vida con un corazón generoso. A
la larga se arrepentirán de la ayuda que negaron y nunca de la mano que
tendieron.
Traten a los demás con amor, con ese amor que
es sinónimo de ayudar a los demás a realizar la totalidad de su potencial
humano. Empiecen por ustedes mismos, por su pareja, sus hijos, la familia y
después por los demás y siempre, siempre por los más necesitados.
Hay un dicho popular muy cierto que dice: “Si
no servimos a los demás, de nada servimos”.
De aquí en adelante su futuro está en sus
manos.
Salen armados con un título, una serie de
conocimientos en su equipaje y una ruta… el destino… ustedes lo eligen.
Muchas Felicidades.
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